
Recuerdo un momento crucial en mi vida profesional que marcó un antes y un después. Hace unos años, me encontraba en una encrucijada. Había dedicado años a formarme en neuromarketing y neurociencias, y estaba ansiosa por lanzar mi propio curso. Sin embargo, cuando finalmente lo hice, los resultados no fueron los que esperaba. Las inscripciones eran escasas, y el feedback, aunque constructivo, me hacía sentir que no estaba cumpliendo mis objetivos. Esa noche, tras un largo día de reflexiones, me di cuenta de que debía cambiar mi enfoque.
En lugar de ver mis fracasos como señales de que no era lo suficientemente buena, decidí preguntar: «¿Qué puedo aprender de esto?» Esta simple cuestión me llevó a investigar más sobre mis alumnos, a ajustar mi contenido y a encontrar nuevas formas de conectar con ellos. Me di cuenta de que la mentalidad de éxito no se trata solo de ser positivo o visualizar metas, sino de un cambio profundo en cómo percibimos y respondemos a los desafíos.
Las personas exitosas no solo trabajan duro, sino que desarrollan una forma única de ver los desafíos. A partir de ahí, mi vida profesional tomó un rumbo diferente.
Y hoy quiero compartirte dos acciones que también pueden ayudarte a ti a transformar tu mentalidad de éxito desde dentro.
1. La Técnica del Reencuadre cognitivo
El reencuadre cognitivo implica cambiar la manera en que interpretas una situación. En lugar de ver los desafíos como obstáculos, pregúntate, como hice yo:
«¿Qué puedo aprender de esto?»
Esta técnica fomenta una mentalidad de crecimiento, ya que te ayuda a ver cada contratiempo como una oportunidad para mejorar tus habilidades. Por ejemplo, Thomas Edison, tras fracasar miles de veces en sus experimentos, siempre se preguntaba qué podía aprender de cada intento, lo que lo llevó a inventar la bombilla.
Otro ejemplo es J.K. Rowling, quien enfrentó múltiples rechazos antes de que «Harry Potter» se convirtiera en un fenómeno mundial. Su perseverancia y capacidad para reencuadrar los fracasos como lecciones valiosas fueron clave para su éxito.
2. La Estrategia del Microprogreso
A menudo nos enfocamos tanto en las metas grandes que olvidamos celebrar los pequeños logros. La técnica del microprogreso consiste en dividir tus objetivos en tareas minúsculas y celebrar cada avance. Por ejemplo, un atleta olímpico establece metas específicas para cada etapa de su entrenamiento, celebrando cada pequeño logro. Esto no solo te mantiene motivado/a, sino que también genera un bucle de retroalimentación positiva que refuerza tu autoconfianza y resiliencia.
Otro ejemplo es un/a empresario/a que define objetivos trimestrales claros para su negocio, ajustando su estrategia cada vez que evalúa sus resultados y celebra cada pequeño avance hacia sus metas.
Aplicar estas estrategias te ayudará a pensar y vivir como una persona exitosa.