Ser pesimista, una forma de ver la vida ‘mala’ para la salud

  • Nadie es 100% optimista o pesimista pero ser optimista es una inversión más rentable y puede potenciarse

Pesimista es alguien que tiende a ver y a juzgar las cosas en su aspecto más negativo o desfavorable mientras que una optimista lo hace en su aspecto más positivo o más favorable. Es sobre la actitud que toman las personas en relación a su futuro, esperando que ocurran un número más grande de sucesos indeseables o deseables respectivamente.

optimista

En estudios científicos realizados en Estados Unidos con mellizos se ha determinado que los genes son un factor decisivo a la hora de ser optimista o pesimista. Aproximadamente entre un 30 y un 40% de la capacidad de ver la vida depende del factor genético.

Gracias a la epigenética, que estudia cómo el entorno controla la expresión de los genes, sabemos que lo que vivimos, puede hacer que unos genes se expresen o no lo hagan. A lo largo de los años, en función de nuestro entorno, los genes van ajustando la intensidad con la que se expresan. Los genes, por tanto, ya no son algo que no cambia, inalterable y que nos determina sino que los factores ambientales como la alimentación o el estrés pueden encender o apagar genes. Esto nos da más control sobre los genes.

Según el psiquiatra Luis Rojas Marcos las experiencias que vivimos en casa, en la escuela, en el trabajo, etc. pueden modificar los genes y hacer que cambiemos la forma de ver las cosas, nuestra perspectiva -pesimista/optimista-, si bien esto implica invertir tiempo y solicitar ayuda de profesionales.

Hay muchos estudios que han investigado cómo nos influye el hecho de ser optimistas o pesimistas. Según una investigación hecha en Finlandia y publicada en la revista BMC Public Health, las personas pesimistas tienen más riesgo de morir por enfermedad coronaria (de las arterias del corazón). Las personas más pesimistas tenían un riesgo 2,2 veces mayor de morir por enfermedad coronaria que aquellas menos pesimistas.

Otro estudio hecho en Estados Unidos que se siguió durante décadas determinó que las personas optimistas habían vivido unos 7 años y medio más que las pesimistas. En un estudio hecho en la Universidad de Kentucky, EE.UU, sobre monjas que habían vivido en el mismo convento, se vio que aquellas que mostraban emociones más positivas vivieron unos 10 años más que las demás.

Mindfulness para potenciar el optimismo

En los últimos años se ha visto que ejercicios como el mindfulness o atención plena contribuyen a que cambiemos la perspectiva con la que vemos el mundo, en este caso, a verlo de forma más optimista, entre otras.

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